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Nosotros cumplimos… ¿y la Administración Pública? Sobre el Microchip…

¿Cumple tanto como cumplimos nosotros? Al menos algunas veces, las historias nos hacen dudar un poco de si es recíproco lo que recibimos a cambio de lo que estamos obligados a ofrecer como ciudadanos cívicos que decidimos vivir con un amigo animal en nuestra familia.

En éste caso, hablamos del Microchip, ese pequeño aparatito que es insertado en el cuello de nuestros perros, gatos y hurones a los 3 meses de edad y en el cual figuran nuestros datos personales.

El microchip es obligatorio y es el método utilizado en toda España para que cada comunidad autónoma pueda saber el dueño de ese animal, y si cumple con sus obligaciones establecidas en cuánto a vacunas, enfermedades, etc.

Sus utilidades son diversas, pero por poner varios ejemplos, si nuestro animal causa un accidente y, al leerle el microchip, salen tus datos, te pueden denunciar…
O para el ejemplo que más nos interesa, si nuestro amigo se pierde y alguien lo encuentra, con sólo llevarlo a un veterinario y pasarle el lector, su vuelta a casa estará más cerca que nunca.
Sería una manera fantástica de identificar al que abandona (aunque esos, por desgracia para sus animales, no suelen ponerles el microchip…).

Pero… ¡ay! ¡Qué útil sería si realmente se utilizara como se debe! Y no es así, y no es sólo por parte de los propietarios. También la Administración podría entonar el mea culpa de su mala utilización por pura desidia.

Hace aproximadamente un mes apareció un perrito recién atropellado al que asistió la policía. A pesar de que deberían llevar un lector de microchip (y tendrían obligatoriamente que llevarlo), no tenían, así que tras fallecer el animal a causa del atropello a los pocos instantes, procedieron a llamar a Limasa para que recogiese el cadáver. Así, sin más, sin saber si ese perro tenía familia.

Y efectivamente la tenía, y andaban como locos buscando a su perro perdido, esperando y soñando con su vuelta a casa.

Gracias a las redes sociales, ésta familia pudo saber que ya no debían buscar, y pudo descansar de la angustia que supone para cualquiera que un miembro de su familia esté perdido. Quizá esos policías no entienden que hay algo peor que despedirse para siempre de un miembro de su familia, y es no saber dónde está, si está vivo o muerto, si está bien o está mal.

Si hubiera sido por la policía que atendió al perrito, ésta familia seguiría angustiada buscando a su compañero.

No es el primer caso en el que, a pesar de que los dueños cumplen todas las leyes que nos son de obligado cumplimiento, éstas no repercuten en nosotros de la misma manera.

Hace bastante más tiempo del caso anterior, llegó un perrito a una perrera de un pueblo de la costa del sol muy cercano a Málaga. El perrito fue sacrificado sin esperar un tiempo oportuno por si alguien lo reclamaba, y por supuesto a nadie se le ocurrió pasarle un lector de microchip. El resultado; una familia desesperada buscando a su perrito perdido ve una foto en Facebook para enterarse de que, a pesar de llevar el obligatorio microchip, su perrito acabó muerto cuando podría haber vuelto a casa sano y salvo.

¿Qué está pasando? ¿Cómo la desidia puede llegar a éstos extremos? ¿Es que no hay una pizca de sensibilidad en nuestras instituciones? ¿Es que el microchip sólo sirve para denunciarnos? Señores políticos, todos ustedes, señores del Ayuntamiento, de la Diputación, de la Junta de Andalucía… ¿pueden respondernos para qué sirve el microchip mientras nuestros compañeros mueren injustamente por que las perreras o los policías no tienen lector o no les da la gana hacer el gran esfuerzo de utilizarlo? Exigimos que esto cambie, que no más familias pierdan a sus compañeros por la desidia de otros. Exigimos saber qué ocurre con nuestros animales perdidos, si están vivos, o no, si aún tenemos la esperanza de encontrarlos o por el contrario debemos pasar página.

Nosotros cumplimos con nuestra obligación, cumplan ustedes con la suya. Sea como sea, respondan y cumplan con su obligación.

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Elegir a nuestro perro

Nuestro principal sentido es el de la vista, y en muchas ocasiones así lo dejamos patente cuando escogemos un perro al que vamos a introducir en nuestra vida y nuestra familia.

Nos guiamos por lo bonito que es, por la mirada que observamos tan tierna, por la raza que estéticamente nos parece tan bonita, incluso por el tamaño que percibimos.
Pero siempre lo basamos en nuestro sentido de la vista. Es lo primero que vemos.

Si dejásemos que otro de nuestros órganos, el cerebro, entrase en acción en éstas ocasiones, quizá se evitarían muchos (o la mayoría) de los problemas que luego nos encontramos cuando adoptamos o adquirimos un perro.

También entra en juego, especialmente cuando hablamos de adopciones, nuestros sentimientos, la empatía que sentimos hacia los que sufren, nuestra compasión por los animales necesitados. Y no es malo que la dejemos salir a la luz, porque eso implica un nivel de conciencia tan importante que se convierte en un grano de arena que sigue construyendo la montaña que quizá algún día acabe con el abandono y el maltrato animal.

¿En qué debemos basar nuestra elección? Obviamente, no sólo en lo guapo que nos parezca, ni tampoco en lo que nos haga sentir. A veces, la mayoría, deberíamos pensar también en lo que podemos abarcar.

Deberíamos pensar en qué animal se adapta a nuestra vida, a nuestro modo de entenderla, a nuestra energía, nuestras costumbres o nuestra ocupación.

No tiene sentido, por ejemplo, incluir en la familia a un perro activo cuando te has casado con el sofá de tu casa. Quizá crees que eso te obligará a salir más y a volverte más activo. Olvídalo. Lo harás al principio, pero luego volverás a la rutina de tu sofá y tu animal activo quizá se convierta en un perro que, a falta de ejercicio, termine destruyendo ese sofá que tanto amas.

Quizá tu nivel de implicación hace que realmente cambies tus hábitos, pero seamos honestos, rara vez ocurre.

Lo mismo puede ocurrir a la inversa. Si te gusta correr y hacer ejercicio intenso y prolongado… quizá no deberías incluir en tu familia a un animal que físicamente no pueda aguantar tanto ejercicio. Tendrás un perro que acabará con su salud dañada y eso, en resumen, puede terminar realmente mal.

Podríamos eternizarnos hablando de la conveniencia o no de cada animal con el que queramos compartir nuestro día a día… pero lo realmente importante, con todo ésto, es que tenemos que pensar en lugar de solo mirar o sentir. Y pensar mucho.

Si adoptas un cachorro, deberás preocuparte de enseñarle desde cero y con muchísima paciencia, deberás saber que muerden cosas, rompen, se hacen pis y caca por doquier, deberás aprender cómo es su desarrollo para entender por qué hace una cosa u otra.

Si adoptas a un adulto, deberás preocuparte de que su adaptación sea adecuada y sí, también lleva tiempo, a veces mucho.

Si adoptas a un animal miedoso deberás saber cómo tratarlo o aprenderlo, si adoptas a un perrete enfermo deberás conocer su enfermedad… y así hasta el infinito.

PENSAR, PENSAR Y PENSAR, es lo más importante cuando quieres compartir tu vida con un animal sin equivocarte y sin hacerle pagar al pobre animal que sólo te hayas guiado por la vista. Por desgracia, ya hemos visto todos demasiados cachorros devueltos porque rompen, demasiados perros activos devueltos porque se vuelven incontrolables por no salir, demasiados perros devueltos porque no entienden su enfermedad ni la quieren tratar… en definitiva, demasiados perros devueltos por no pensar.

Multitudinaria manifestación por la dignidad de los perros de caza en Málaga

manifestacion2016080216_22Impresionante afluencia la de la manifestación celebrada ayer en el centro de Málaga y organizada por nuestra asociación Málaga Perruna, la más numerosa de los últimos años. Según la policia que nos acompañaba, entre 800 o 900 personas nos reunimos ayer para protestar por el maltrato a los perros de caza, para pedir la abolición de la caza con galgos y para exigir un control a los cazadores. Para luchar por la dignidad de los perros explotados en la caza.

Málaga se llenó un año más de buenas personas acompañadas de maravillosos perros, muchos de ellos desechados por los cazadores, rescatados y salvados de la muerte.

Un año más se confirma que Málaga es cada vez más perruna, está cada vez más concienciada y cada vez lucha más por los derechos y la dignidad de los animales y, en nuestro caso particular, de los perros.

_1050204Hace 5 años que por primera vez Málaga Perruna salió para protestar contra el maltrato a los perros de la caza, concretamente en 2011 hicimos una reunión de galgos y adoptantes reuniendo a una veintena de personas con sus galgos. Nadie imaginaba en qué se convertiría aquella inocente reunión.

En octubre de 2011 se celebró, por primera vez, la primera manifestación por la dignidad de los perros de caza y desde entonces hasta hoy cada año ha sido más exitosa, cada convocatoria con más afluencia de gente pero siempre (ya desde la primera reunión de los malagueños en el centro en el año 2009 para pedir parques caninos), con un civismo intachable y un comportamiento por parte de los perros que siempre nos acompañan, ejemplar.

Y hoy, en 2016, quince ciudades más del resto de España se han reunido para protestar contra el maltrato, asesinato y abandono de galgos, podencos y otras razas vilipendiadas por ésta práctica.

Hemos construido algo grande, seguimos construyendo una sociedad mejor. Paso a paso y poco a poco, pero lo que hace 7 años empezó con un pequeño grupo malagueño que se reunía para pedir parques caninos para su ciudad, se ha convertido en una consciencia mayor.

Se ha convertido en una manifestación multitudinaria que se ha exportado a otras ciudades. Málaga crece cada día en respeto animal gracias a todos y cada uno de los asistentes de ayer, a todos y cada uno de los que apoyan la causa (incluidos los que no pudieron asistir ayer), gracias a todas y cada una de las asociaciones y plataformas malagueñas y a la unión que existe entre todas.

Gracias infinitas a cada uno de los asistentes, a cada uno de los perros, a todas las asociaciones; a la Federación Tidus, a la Protectora de Animales y Plantas de Málaga, Triple A, Animalistas en acción, Podencos y más, Ávora, Galgos en Familia, 112CarlotaGalgos… y tantas que seguro que nos dejamos por agradecer porque ayer éramos MUCHOS, incontables, pero sobretodo… UNIDOS._1050196

Controlar la salud de nuestro perro. Una cuestión de vital importancia.

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A veces el más pequeño detalle marca la diferencia. Reconocer un síntoma en un perro sólo indica que hay que visitar al veterinario

Para nosotros, la salud de nuestro compañero es fundamental y procuramos mantenerlo limpio, cuidado, vacunado, identificado y lo más protegido posible.

Nuestro afán como buenos “dueños” es ofrecerles lo mejor. Nos gusta saber que están bien alimentados, bien cuidados y paseados, que disfruten y que estén sanos.

Por ello, es importante saber detectar cualquier muestra que nos dé nuestro amigo para indicarnos que no se encuentra bien. Y ésto a veces no es nada fácil.

No es tan solo el hecho de que no hablen sino que en muchas ocasiones los síntomas son poco destacables o el perro no lo muestra claramente. Y eso dificulta muchas veces el reconocer cuando es hora de visitar a su veterinario.

Por ello, queremos daros algunos consejos de forma que todos sepamos detectar cuando conviene que revisen la salud de nuestro perro.

Hay síntomas que se hacen bastante evidentes ya que implican un comportamiento que surge “de forma espontánea” a nivel conductual; arrastrar el ano por el suelo de forma repetida, rascarse los ojos con las patas, andar encorvado, cojear, rascarse la oreja o rascarse compulsivamente… comportamientos que no muestran de forma habitual y que aparecen de pronto y se repiten con más o menos frecuencia o que aumentan su frecuencia con los días.

En otros casos no implica una conducta asociada a ellos pero son visibles; una herida, sangrado, salida excesiva de mucosidades (legañas, cera, saliva…)

Pero en otros casos podemos confundirlo fácilmente con un problema de conducta, lo que parece encubrir algo más que simplemente “tener mal carácter” o ser “muy tranquilo”. Los perros pueden llegar a gruñir y morder por puro dolor, y lo que interpretamos como un genio “cascarrabias” está enmascarando un problema de salud que puede ser bastante más grave de lo esperado.

Así que, ¿cómo saberlo? ¿Cómo saber si mi perro es así de tranquilo o le ocurre algo?
A veces el más pequeño detalle marca la diferencia. Si el perro es tranquilo en casa pero sale a la calle contento es distinto a cuando el perro está tranquilo en casa, pero no quiere salir, no se quiere mover y “parece autista”, o en cambio, gruñe y enseña los dientes cuando te acercas o le tocas.

Hay algunas formas de saber en casa si hay algún síntoma raro que nos indique que pasa algo, eso no significa que determinemos que al perro le pasa X o que le demos la primera pastilla que se nos ocurra. Nunca jamás debemos automedicar a los perros pues podemos estar causándole un problema aún mayor. Reconocer un síntoma en un perro sólo indica que hay que visitar al veterinario para que le haga las pruebas oportunas, lo diagnostique y lo trate.

A continuación enumeramos algunos de los que podemos detectar desde casa y que requerirán ser consultados con el especialista en medicina animal.

  • Cambios de coloración en la piel. Pueden ser indicativos de patologías moderadas y graves. Hematomas, coloración de las mucosas (las encías o los ojos). Se detectan fácilmente a la vista aunque pueden encontrarse en zonas recónditas de la piel o incluso tapadas por el pelo.
  • Obesidad o excesiva delgadez. A veces no sólo la alimentación influye en el estado físico y el peso de nuestro perro. Un perro delgado puede ser un síntoma de que está mal alimentado, pero también de la existencia de una patología de mayor o menor gravedad. Algo similar ocurre con el exceso de kgs, a veces no es sólo síntoma de estar sobrealimentado o hacer poco ejercicio. Si a pesar de que lo intentas con alimentación para adelgazar o mucho ejercicio, si no le encuentras explicación a que esté “gordito” pregunta a tu veterinario, porque podría tener alguna enfermedad.
  • Calvas, pérdida excesiva de pelo, pobreza en el pelo, úlceras de piel… Son síntomas bastante obvios y supestamente fáciles de ver y son indicativos de que algo ocurre con la salud de nuestro perro. No hagas caso de las experiencias de la gente cuando te dicen que eso es porque le falta ésto o lo otro o que es seguro X enfermedad porque su perro tenía esa misma calva/herida. Hay muchas enfermedades que producen problemas de piel y sólo el veterinario es capaz de distinguirlas mediante determinadas pruebas clínicas.
  • Diarreas y/o vómitos. Una diarrea esporádica y/o un vómito puntual pueden ser simplemente eso, esporádicos. Pero si es algo que se repite… tu perro puede estar padeciendo alguna enfermedad que pueda incluso llegar a ser contagiosa. No te conformes con hacerle “dieta blanda” hasta que se le pase. Los síntomas no aparecen de la nada, y si ya son varios días haciendo diarrea, quizá es más serio que el socorrido “ha comido algo que le ha sentado mal”. Si además se presentan los dos a la vez… mal asunto. Acude a tu veterinario de inmediato.
  • Falta de apetito o apetito voraz. Ya sabemos que los perros son casi todos unos glotones que se lo comen todo, y algunos pocos son exquisitos para comer, pero pocos se resisten a una rica chuche. Si tu perro no quiere comer, ni siquiera su comida favorita, y si además detectas otras cosas raras… le ocurre algo. Y al contrario, por extraño que parezca, también. Si tu perro nunca tiene fin y se comería el mundo entero de una tacada, a lo mejor no es solo un glotón y tiene un problema subyacente.
  • Beber mucho, orinar mucho. Todo lo que implique exceso es síntoma de algo al menos en cuanto a la ingesta de agua o a la hora de orinar. Y es de las cosas que más te preguntarán los veterinarios cuando acudes a ellos por algún problema de salud. Cuando hablamos de mucho, hablamos de MUCHO, un exceso que suele ser bastante llamativo.
  • Cambios en la temperatura corporal. Es difícil distinguir a simple vista (o simple tacto) que un perro tiene fiebre. En algunos perros se puede detectar una temperatura elevada en las ingles, o incluso sequedad en la trufa, pero no son muy fiables. La manera real de verificarlos es tomarle la temperatura con un termómetro. Si ésta es mayor de 39, sospecha que pueda tener fiebre. Aún así, si no estás muy avezado en tomar la temperatura de un perro mejor acude a tu veterinario y que él se asegure. Hay perros que por su raza o sus características individuales tienen una temperatura más o menos elevada de lo que se considera “normal” en un perro.
  • “Bultos” (nódulos). Éstos se pueden detectar palpando a nuestro perro, a vece se detectan simplemente acariciándolo . Si encuentras alguno en tu perro, no esperes a ver si se le quita solo, acude a tu veterinario porque puede no ser nada de importancia como ser una patología de gravedad que cuanto antes se detecte, mejor será para tu compañero.

Éstos son, a grandes rasgos, algunas de las cosas que podemos observar en nuestro perro y que nos puedan indicar que debemos acudir a nuestro veterinario de confianza para realizarle una revisión a nuestro amigo, para que mantenga un estado de salud óptimo y, en caso de padecer alguna enfermedad, tratarla a la mayor brevedad posible para que no se torne en grave y nuestro perro pueda volver a la vida normal.

Como última recomendación, os aconsejamos que en caso de que a vuestro amigo le sea detectada una enfermedad que pueda ser contagiosa para otros perros, tomes precauciones para que otros amigos peludos no pasen por lo mismo que tu. A veces basta con abstenerse de acudir a un parque o a lugares donde hay muchos otros perros durante el período en que dure la enfermedad, y en otras ocasiones, es aconsejable (si la enfermedad se transmite a través de éstos medios) echar un poquito de lejía en pises o lugares donde haya hecho caca, o llevar un bebedero para que no use uno comunitario.

Porque si nos importa la salud de nuestro amigo y pretendemos cuidarla, debemos pensar que a otros como nosotros también les importa la salud del suyo. Proteger su salud también pasa por proteger la salud del resto de perros con los que nos cruzamos o no en nuestro día a día.

Vivir en la calle.

Hera, una cachorrita rescatada de una manada en el Guadalhorce espera un hogar donde crecer feliz.
Hera, una cachorrita rescatada de una manada en el Guadalhorce espera un hogar donde crecer feliz.

Más de una vez habremos escuchado decir que, para un animal, es mejor “vivir en la calle que en una protectora”, que “son libres” o que “saben buscarse la vida”. Y si normalmente podemos afirmar que lo hemos escuchado decir de un perro, aún es más habitual cuando se trata de gatos, conejos…

La realidad es muy distinta. La vida en la calle de un animal no dista mucho de lo que supone vivir en la calle para una persona.

Tanto si se trata de un animal que ha conocido un hogar y se lo han arrebatado abandonándolo como un animal que no ha conocido uno antes (perros dedicados a la caza, animales que han nacido en la calle) cada día en la calle es una batalla por la supervivencia, además de ayudar a que el problema de la superpoblación de animales se acreciente.

La superpoblación, como ya hemos dicho en muchas ocasiones, es el origen y punto de partida del problema del abandono en nuestro país. Hay demasiados animales, y seguimos trayendo más animales al mundo que terminan por condenar a otros. Empezando por las camadas deseadas o indeseadas de particulares “que quieren vivir la experiencia de tener cachorritos de su perrito o perrita” o que “se les ha escapado o han tenido un descuido” y terminando por los pobres desgraciados que vagan por las calles y que siguen trayendo al mundo camada tras camada. Animales que, si son callejeros, es porque alguien algún día los abandonó.

La vida en la calle es muy dura, y eso se hace patente en su estado físico. Los que disfrutamos de la vida con un animal observaremos que estando bien alimentado y cuidado, el pelo de nuestro amigo brilla con fuerza. Su aspecto corporal es envidiable, o incluso los tenemos gorditos porque es imposible decirle que no cuando piden un poquito más de comida.

Pero si te fijas en cualquiera de esos perros que viven en rotondas, polígonos industriales, cauces de rio o lugares perdidos por el monte.. verás perros delgados, con calvas, con el pelo pobre, sin brillo. La vida en la calle pasa factura y la mayoría de esos pobres ni siquiera llegará a viejo.

El peligro más inminente es el de ser atropellado, o terminar víctima de algún indeseable que decida en un momento desfogar su ira y rabia contra un pobre inocente que se encontraba en el lugar equivocado, frente al humano equivocado.

Pero ese no es el único peligro al que se enfrentan. Comen de los restos de la basura siempre que encuentren algo que comer y que nunca es suficiente para todos. Están expuestos a múltiples enfermedades y parásitos que les harán enfermar y acabarán con su vida si alguien no los saca de allí. Y cuando les queden algunas fuerzas, tendrán una camada tras otra multiplicando el número de animales sin control haciendo imposible rescatarlos a todos. Un esfuerzo físico que los malgastará, especialmente a las hembras que terminarán dejándose morir en cualquier rincón con el cuerpo exhausto.

No hay que irse muy lejos para encontrarte situaciones como las descritas. Como la manada de perros que hemos difundido en más de una ocasión que malviven en el Guadalhorce y que siguen trayendo una camada tras otra, a pesar de que se intenten rescatar o se intente evitar.

Venus, una de las mamás de la manada del Guadalhorce espera un hogar.
Venus, una de las mamás de la manada del Guadalhorce espera un hogar.

Hembras dejándose morir exhaustas de tanto parir, como Venus, que se marchó aun rincón a dejarse morir de puro cansancio y que ahora espera un hogar, o como Negrita, perrita rescatada hace unos años que se la rescató casi en el último aliento para ser operada de urgencia por una piometra causada de tanto tener cachorros tras cachorros. Negrita pudo encontrar su hogar, pero casos como el suyo o el de Venus están a la orden del día.

Son miles los animales que podemos encontrar malviviendo en las calles, gatos atropellados, que se pelean entre sí, que siguen reproduciéndose en las calles, enfermando, conejos desechados al campo al que nunca pertenecieron y que no saben protegerse de los depredadores o buscar comida…

Los seres humanos nos hemos dedicado a domesticar a distintas especies para usarlas en nuestra conveniencia. Los hemos domesticado para que nos ayuden a cazar, a conducir el ganado, a protegernos, a detectarnos enfermedades, a rescatarnos o simplemente a hacernos compañía.

Como responsables de su domesticación, tenemos un deber que cumplir con ellos. Cuidarles, no abandonarles y ser responsables con sus vidas, su presente y su futuro.

Después de todo lo que nos han dado y nos dan a diario, se lo debemos.

Si quieres conocer más a fondo el caso de la camada del Guadalhorce y quieres ayudar, entra en la página de Facebook S.O.S Guadalhorce.

Los usuarios hablan: El parque canino de Nueva Málaga.

Dos perros en el Parque Canino de Nueva Málaga
Dos perros en el Parque Canino de Nueva Málaga

Hace unas semanas solicitamos la ayuda de los usuarios de parques caninos de la ciudad para poder recabar algo de información sobre las opiniones de quienes asisten de forma habitual, que nos cuenten qué deficiencias ven o qué mejoras consideran que necesitan.

Con respecto a uno de los parques que más deficiencias tiene, o quizá el que más, ya se habló en éste artículo de La Opinión de Málaga. En él, las vallas deterioradas (a pesar de ser uno de los últimos que se ha construido), la falta de fuentes, papeleras, la dureza del terreno y la falta absoluta de sombra es mucho más que deficiente para los usuarios. Hablamos del parque de la Cruz de Humilladero.

Pero no es el único sobre el que los usuarios ponen peros, y por ello, hemos querido recoger algunas de esas opiniones.

Empezamos con el parque de Nueva Málaga, que se sitúa en la barriada de los Millones, entre Carlos Haya y Gamarra. Consta de dos parques, uno para perros grandes y otro para perros pequeños, ambos con fuente.

Éstas son las preguntas y respuestas de algunos de sus usuarios que han querido colaborar:

¿Cada cuánto tiempo haces uso del parque canino?

Todos los días – Raquel Martín-Caro.

Antes más a menudo, ahora de higos a brevas – MIJ

¿Cuenta tu barrio/distrito con parques caninos o tienes que desplazarte?

Parque canino Nueva Málaga – Raquel Martín-Caro

Cuenta con varios, el más cercano es el de Nueva Málaga, pero andando un poco más está el de Miraflores, y el de Cruz de Humilladero o Quercus se puede llegar andando aunque no son de mi barrio/distrito. – MIJ

¿Cuánto tienes que desplazarte para acudir a un parque canino?

Entre 10-15 minutos andando. – Raquel Martín-Caro.

Unos 20 minutos andando al de Nueva Málaga. Un poco más el de Miraflores. Los otros ya quedan a una hora o así. – MIJ

¿Has visitado más parques caninos de la ciudad?

Sí, he ido al parque de huelin, al de Miraflores y al de Fuengirola. – Raquel Martín-Caro.

Sí, el de Miraflores, el Morlaco, Cruz de Humilladero, Quercus y un par de veces el de Fuengirola. – MIJ

¿Cómo valorarías la limpieza del parque canino por parte de los usuarios?

Mala. Muchos dueños no recogen los excrementos de sus perros, no están pendiente, solo las cogen si se les avisa. – Raquel Martín-Caro.

Regular. Muchos usuarios recogen las cacas, pero a algunos les tienes que avisar constantemente, otros ni se traen bolsitas. Y como haya poca gente, muchos se hacen el longuis. Algunos llevan muchísimos perros y con tanto, obviamente, no se puede estar pendiente ni de las cacas ni de si se van a escapar por la puerta, a pesar de que la norma son 3, llevan como 15 y 20, una barbaridad. – MIJ

¿Cómo valorarías la limpieza del parque por parte de los servicios de limpieza?

Mala. Respecto a papeleras las vacían de vez en cuando, pero el parque ahora mismo es un punto de infecciones, tanto por el usuario que no recoge los excrementos como por los servicios de limpieza, que solo mantienen el césped y limpian la parte de fuera, no el parque de perros. – Raquel Martín-Caro.

Regular tirando a mala. Ahora al menos las papeleras las vacían más a menudo, antes había que llamar para que las vaciaran y otras veces las hemos vaciado los propios usuarios y se la hemos dejado en la puerta, porque no había manera de que limpiaran las papeleras. – MIJ

¿Con qué servicios cuenta? (Fuentes, papeleras… etc).

Cuenta con papeleras y fuentes. – Raquel Martín-Caro.

Fuentes y papeleras. Aunque en el parque de los pequeños fueron muy muy listos y pusieron la valla de forma que las papeleras quedaran al otro lado del parque, así que realmente el parque de los pequeños no tiene papelera, y hay que salir al de los grandes para tirar la caca. – MIJ

¿Cómo se encuentra el vallado del parque?

El vallado está bien, al menos lo que yo he podido observar. Si que he oído que en ocasiones había huecos en las rejas, pero se arreglaron. – Raquel Martín-Caro.

No está mal del todo, aunque por debajo un perro pequeño se puede llegar a colar y salirse (o entrar) porque las vallas no están enterradas – MIJ

¿Qué valoras mejor del parque al que asistes?

Que hay algo de césped, y es amplio. Ya que en casi todos los parques caninos solo hay tierra. También que hay fuentes. – Raquel Martín-Caro.

Que es bastante espacioso – MIJ

¿Qué deficiencias crees que tiene?

El mantenimiento del parque es pésimo, nunca he visto a ningún operario allí dentro arreglando los huecos que hay donde los perros corriendo pueden hacerse daño, ni arreglando, ni desinfectando el césped. También por parte de los dueños el no estar pendiente de recoger los excrementos de su perro. – Raquel Martín-Caro.

Para empezar que hay demasiadas puertas por todo el parque (5 puertas, casi nada…) y encima no son doble puerta, por lo que hay que tener un cuidado extremo para que no se escape ningún perro, además una de ellas da directamente a la carretera y ya han habido varios atropellos al salirse un perro. Además la gente tiene la muy mala costumbre de tomárselo con calma para salir o entrar e incluso los que se quedan charlando uno dentro y otro fuera con la puerta abierta sin pensar en la seguridad de los demás perros. Como decía antes, el parque de los pequeños no tiene papeleras y hay que tirar la caca en el de los grandes, lo cual significa abrir puertas y que se pueda colar alguno del otro parque o uno de éste, además de que si vas solo tienes que dejar al perro en el parque y tu salir a tirar la caca, osea que te obliga a dejar de vigilar a tu perro ese momento que tienes que salir. Luego como está el campo de fútbol pegado y hay tantas puertas, hay muchos que se meten al parque a ver el partido de fútbol y se dejan la puerta abierta, no hacen más que entrar y salir… se supone que ese parque no se puede utilizar para otra cosa que no sea ir con tu perro, ah, además saltan al campo de fútbol cuando está cerrado desde allí para usarlo. Pusieron una pérgola, que está muy bien, pero la pusieron en mitad del parque, por lo que es poner más obstáculos a los perros para que se tropiecen. Deberían haberla puesto pegada a una valla, o al menos pegada al murito que sirve de banco que está al lado (porque además la pérgola no tiene bancos, por lo cual tienes que elegir entre estar de pie a la sombra, o sentado al sol), pero no, está en medio. En general, esas son las mayores deficiencias que veo. – MIJ

Otro usuario nos cuenta lo siguiente:

“Mi principal queja sobre los parques caninos son las guarderías caninas, más que nada por que es imposible que una sola persona vaya con 10 perros y los tenga a todos controlados. No estoy en contra de quienes cuidan perros, pero no en ésta situación.”

Seguimos recabando información de los usuarios de los parques caninos, envíanos un privado por nuestra página de Facebook y responde a éstas preguntas sobre tu parque canino y las publicaremos, para poder entre todos mejorar los parques caninos para nuestros amigos. ¡Gracias a todos los participantes!

¡ADN Canino al ataque!

caca Ésta semana se ha aprobado para la ciudad de Málaga la implantación del ADN Canino, que pretende acabar con la suciedad en las calles, así como controlar y poder denunciar casos de abandono y maltrato.

En el instante en que se modifiquen las ordenanzas, los ciudadanos contaremos con 6 meses de plazo para acudir a nuestro veterinario a que le extraiga una muestra de sangre a nuestros perros y se proceda a analizar su ADN e incluirlo en un censo. Ésto, que tendrá un coste de 36 euros por perro y que será subvencionado por el ayuntamiento a familias con pocos recursos económicos, servirá para descartar o encontrar al culpable de las deposiciones caninas que quedan sin recoger en nuestra ciudad, así como para encontrar al dueño de un perro abandonado y poder tramitar una denuncia, o facilitar el reencuentro de un perro perdido con su familia.

Así a priori, parece algo que va a beneficiar a mucha gente, y si se implanta bien, lo hará. Poder librarnos los dueños responsables de que nos increpen una y otra vez en la calle por una suciedad que no nos corresponde, poder ver a un “abandonador” multado, a un maltratador en la cárcel o a un perro perdido volver a casa.

En Xàtiva (Valencia) ya se ha aplicado y, aparte de polémicas aparte (como de la oportuna creación un mes antes de una empresa de análisis de ADN por uno de sus concejales), parece que se ha reducido de forma importante la suciedad en las calles (las de los excrementos, aquí tenemos que lidiar con muchos tipos de suciedad, demasiados).

El problema, una vez más, es que pagarán y pagaremos justos por pecadores. Aunque… ¿no ha sido ésto siempre así?

El problema generalizado en ésta ciudad nuestra en particular, y en éste país en que nos ha tocado vivir en general, es justamente que los que lo hacemos bien siempre acabamos pagando los platos rotos de los que no. En éste caso nos va a costar 36 euros por hocico.

Hasta ahora no nos había costado dinero, pero sí unos cuántos disgustos. ¿Cuántos de vosotros no ha recibido un improperio, un insulto y cosas peores? Recuerdo con facilidad, algunas fachadas con excrementos repartidos por toda ella sólo porque quien vive ahí tiene más de un perro, y que por supuesto recoge las deposiciones de los suyos. Y como esas, muchas más.

Visto desde cierta perspectiva, nos ofrece cierta seguridad, la posibilidad de defender la verdad tantas veces dicha de “esa caca no es mía”. Eso sí, propongo que cuando eso ocurra y alguien nos increpe, llamemos a la policía para que recoja una muestra del deshecho y recoja ambos nombres, el del increpador y el del increpado. Y el que pierda paga el análisis de caca2ADN que asciende a 18 euros (y quizá una multita por acoso no estaría mal en muchos casos).

La cuestión es si aquellos que no recogen el excremento (y que son los mismos que no ponen chip, no vacunan, abandonan…) serán perseguidos por no hacerle al can la prueba de ADN con la misma “vehemencia” (nótese las ironía del entrecomillado) con la que se persigue a los que precisamente no han cumplido ni una sola de las normas establecidas en las ordenanzas de nuestra ciudad, y en las normativas de índole superior como las de la Junta o la Ley Estatal. Ojalá la promesa de que sí se controlará y se multará a los que no sometan a sus perros a tal análisis se cumpla, porque realmente sería la única manera de controlar quiénes son los malos de ésta película y no terminemos pagando los de siempre mientras los “abandonadores”, maltratadores y sucios ciudadanos con los que tenemos que compartir ésta ciudad salen impunes, una vez más.

¿A favor o en contra? Las opiniones son diversas y algunas se encuentran a medio camino entre el sí y el no, pero lo que está claro es que las fotos, las campañitas, el regalo de bolsas y otras tantas que se han intentado llevar a cabo, no funcionan. Que las multas no se aplican lo suficiente está claro. Quizá ésta sea una medida radical, pero quizá sea la que palíe un poco tanta inmundicia que perjudica a los perros y a sus sufridos dueños.

Eso sí, cuidado con vecinos y ciudadanos con afición a fastidiar la vida de los demás, que más de uno se preocupa, con razón, de si el que le ha tocado en suerte, se le ocurra sacar una bolsita de la basura y esparcirla por ahí. Quizá aplastarla y manchar toda la bolsa una vez cerrada, le quite las ganas de hacer la gracia manchándose de aquello que tanto asco le da o tirarla en un contenedor alejado de su influencia maligna.

A uno ya le da por desconfiar de todo, pero es que los dueños responsables creo que ya estamos hartos de ser los que tienen la diana en la frente.

Algunos estamos tan hartos, que ya tenemos el teléfono en la mano para saber cuando podremos regalar 36 euros por cola al Ayuntamiento con tal de que nos dejen en paz y de que, con suerte, pillen al cerdo que nos hace avergonzarnos sin tener por qué.