El delito de tener perro.

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Once menos cuarto de la mañana de un domingo cualquiera en la Playa Canina de Torre del Mar.

Una familia visita la playa con sus tres perros pequeños dispuestos a pasar un agradable día de playa junto a sus tres amigos, a los que les encanta jugar en la arena y bañarse, además a uno de ellos le viene fenomenal para fortalecer sus patas que tiene regular debido a una lesión.

Cuando consiguen llegar, porque el GPS les ha llevado por un sitio extraño de difícil acceso, se encuentran una excavadora en la mitad de la playa, así que en prevención de accidentes ellos se ponen en un lateral. No saben que han cometido el gravísimo error de ponerse fuera del perímetro de la playa canina.

Al poco rato, aparecen los de Salvamento Marítimo y les dicen que ahí no pueden estar. Educadamente les responden que no sabían que eso no era la playa de perros y que en cuánto la excavadora se fuera, se pondrían dentro de la playa. Los agentes asienten. “De acuerdo, muy bien”

La playa está a rebosar de gente (claro, es domingo por la mañana).

En la misma playa, un hombre permanece tumbado a pleno sol, con pinta de no estar en buenas condiciones.Iban a llamar a la policía para que atendieran a éste hombre justo tras recoger las deposiciones de una de sus perritas, mientras tanto la excavadora casi atropella a uno de los perros de ésta familia mientras daba marcha atrás.

Llega el policía y le da la vuelta al señor que está tumbado al sol, y a continuación se dirige hacia ésta familia para recriminarle que no están en la playa de perros si no a 5 centímetros de ella.

Le indican que está la excavadora y que ya casi ha atropellado a uno de sus perros mientras recogían las deposiciones de la otra perrita y el agente, con muy “buena educación” les dice que le da igual que esté la excavadora, y que no pueden estar ahí, que les va a multar como insistan, incluso les pide el DNI.

El hombre sigue tumbado a pleno sol. Y así estuvo hasta que ésta familia y otras familias que había por allí le llevaron una sombrilla para que tuviera algo de sombra, al menos, mientras llegaba la ambulancia (que tardó una hora).

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El día de playa terminó sin más altercados, pero ese mismo día por la tarde/noche, ésta familia acude al parque canino con sus perrillos. El parque cierra a las 12 de la noche y un empleado del ayuntamiento es quien acude a cerrarlo. Los vecinos del parque, que todos se conocen y son amigos, suelen quedarse hasta que éste empleado aparece para irse. Un ritual que a nadie le resultará extraño.

Pero ésta noche, el empleado se ha retrasado 10 minutos para cerrar el parque. Mientras esperan que llegue éste señor, ellos disfrutan un poco de la brisa y el fresco nocturno que tanto buscamos en verano y los perrillos también lo disfrutan, de forma muy tranquila y sin ladridos. Todos los perritos se conocen, y ya han jugado durante la tarde así que ahora están cerca de sus dueños disfrutando del fresco sin más.

Aparece al fondo de la calle la policía que se acerca hasta la puerta del parque. “Ustedes, fuera del parque que ya ha cerrado el parque”.

Los vecinos le explican que estaban esperando a que llegase el señor que cierra el parque y que por eso están ahí, pero sin dilación, se disponen a salir del parque ante la petición de la policía, que se espera en su coche vigilándolos hasta que estuvieron lo suficientemente lejos del parque, fuera a ser que tuvieron la intención de volver.

Algún vecino ha denunciado porque “hay mucho ruido” (¿recuerdan aquello que dije que era una noche tranquila y los perros no ladraban?).

Enfrente de éste mismo parque, en un parque infantil, se oyen agudos gritos de diversión. Los niños del barrio juegan despreocupados en sus columpios y pasan un buen rato aprovechando el frescor de la noche. ¿Qué hay más maravilloso que unos vecinos disfrutando inocentemente de las vacaciones? Y así quedan hasta más de la 1 de la madrugada, jugando, riendo, gritando y disfrutando de la noche, mientras los peligrosos delincuentes dueños de perros vuelven a casa “con el rabo entre las patas” entre ojos que vigilan que no se les ocurra disfrutar de una noche de verano en compañía de otros vecinos.

Los demás, los de los botellones, las navajas y los robos… con esos no pasa nada. El verdadero delincuente es el que decide convivir con un leal y noble ser vivo que solo sabe decir guau

 

¿Cómo registro el ADN de mi perro?

Hace ya mucho tiempo que salió la noticia de que todos los perros residentes en Málaga deberán estar registrados en un censo municipal en el que constarán su ADN. También hemos sabido que las ordenanzas cambiaban para dar paso a una mayor apertura de la presencia perruna en la ciudad, permitiendo el acceso al transporte público o a los comercios exceptuando los de alimentación, así como una mayor protección de los animales prohibiendo el uso de collares que causen daño como el de estrangulamiento, de impulsos o de pinchos.

Pero esa es, más o menos, toda la información que se nos ha dado.

A partir de hoy entra en funcionamiento ésta normativa, y desde hoy tendremos un plazo de seis meses para registrar el ADN de nuestros perros.

El proceso de como realizarlo lo hemos descubierto tras mucho rebuscar, gracias a una usuaria de Facebook, ya que en la noticia que hemos visto enlazada no aparece.

¿Cómo debo registrar el ADN de mi perro?

Antes de acudir al veterinario, tenemos que hacer una gestión. Deberemos entrar en la página oficial del Colegio de Veterinarios de Málaga y obtener lo que ellos llaman un Vale de Genontipado del ADN. Lo encontraremos nada más entrar a la página.

Entramos y seleccionamos nuestra opción. Ayuntamiento de Málaga si resides en Málaga, o Ayuntamiento del Rincón de la Victoria si resides en el Rincón de la Victoria (también hay otro apartado para veterinarios).

Una vez dentro del apartado que nos corresponda según nuestra residencia podremos ver una pantalla en la que podremos añadir tantos vales como perros tengamos, y añadirlos “al carrito”, también ahí veremos su correspondiente precio de 35 euros por perro. Le daremos a “Finalizar compra” y accederemos a otra pantalla en la que podremos ver los vales que hemos comprado, podremos eliminar alguno, cambiar el número de vales, etc.

Para seguir con el proceso, le damos a “Finalizar Compra” y nos llevara a otra página en la que tendremos que poner nuestros datos para crearnos una cuenta de cliente y en el que aparecen, al final, los dos métodos de pago, uno físico en el que hay que ir a la sede del Colegio de Veterinarios o bien mediante tarjeta de crédito.

Otra forma para conseguir éste vale es acudir al propio Colegio de Veterinarios que se encuentra en Pasaje Esperanto, 1.

Y la última forma y la que puede resultar de más interés a familias que no puedan sufragar éstos gastos es acudir, a partir del 15 de Mayo, a su Junta de Distrito correspondiente con su carnet de demandante de empleo, su DNI y el pasaporte de su perro.

Éste proceso de vale también se puede realizar en el veterinario, ya que ellos también tienen acceso a ésta área como hemos podido comprobar entrando en la plataforma del colegio (aunque no en ese apartado, pues no somos veterinarios).

Tras obtener nuestro vale, el veterinario sacará sangre a nuestro perro y lo enviará al laboratorio correspondiente y nosotros obtendremos una documentación provisional indicando que hemos realizado éste trámite. El Ayuntamiento será el encargado de enviarnos la chapa y el carnet con los datos de nuestro perro.

Esperamos que ésta información os sirva para saber cómo actuar ante ésta nueva normativa y como proceder para realizarle éste análisis que es obligatorio para todos los perros residentes en Málaga.

Valoración actual de los parques canino. 1. Parque del Norte.

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Entrada al recinto de perros pequeños del Parque del Norte.

Hace unos cuantos años, tener un parque canino en la ciudad era casi milagroso. Costó mucho esfuerzo, muchos paseos y muchas reuniones para que se pusieran las pilas.

Y hemos avanzado mucho al respecto. Hoy en día, Málaga es una de las ciudades más amigables con los animales gracias a sus ordenanzas (y más aún a las nuevas que van a entrar en vigor a lo largo de éste mes).

Hemos pasado de tener un parque canino de carácter casi privado para toda la ciudad, a contar con varios parques caninos (aunque aún hay distritos que no cuentan con parque canino como El Palo o Churriana).

Eso no significa que debamos darnos por satisfechos. Porque aparte de habilitar parques en zonas donde aún no tengan ésta opción, también es deber del ayuntamiento su mantenimiento y de los usuarios su cuidado diario.

Es por ello por lo que queremos revisar los parques caninos existentes y observar en qué estado se encuentran, y si necesita mejoras.

En éste artículo, el primero en el que vamos a repasar los parques de la ciudad, vamos a revisar el parque canino del Parque del Norte, situado en Camino del Cuarto.

Éste parque fue el segundo que se creó en Málaga, tras la inauguración del de Huelin y en su origen contaba con un espacio vallado con demasiadas puertas en forma de parque único.
Con el tiempo, se han ido realizando pequeñas mejoras y pequeños cambios.
Uno de ellos es que se reforzó la parte baja de las vallas, porque al no estar ancladas al suelo, un perro pequeño podía escaparse por debajo.

Más tarde mejoraron los servicios de limpieza, tras diversas protestas de los usuarios (entre las que nos encontramos) porque no se recogían las basuras. Varias usuarias de nuestra asociación, en varias ocasiones, recogieron ellas mismas el contenido de las basuras en bolsas más grandes y lo depositaron al lado de la puerta a modo de protesta.

También ahora cuenta con fuentes de agua y se dividió el parque en dos, una parte más pequeña para perros menores de 10 kgs y otra para los perros mayores de ese peso.

En cuánto a obstáculos, el parque no cuenta con aparatos de agility (aunque no

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Pérgola en el parque canino del Parque del Norte.

consideramos necesario que un parque canino deba tenerlos, ya que la mayoría de las veces son un obstáculo innecesario) y cuenta con árboles que dan algo de sombra, pero no son un obstáculo demasiado grave. El problema fundamental es que se instaló una pérgola pero no se hizo de la manera correcta, ya que la situaron en el centro del parque en lugar de pegarla al muro que sirve de asiento y que hubiera sido más eficaz y no obstaculizara tanto el paso de los perros Aún así, al ser un parque con bastante espacio, no supone un problema excesivo, aunque estaría bien que se lo anotaran y entendieran que cuántos menos obstáculos haya, menos accidentes habrá.

La última mejora que se le ha hecho esta misma semana pasada fue la habilitación de doble puerta. Algo muy necesario puesto que el parque cuenta con demasiadas puertas de acceso (en nuestra opinión, habría que eliminar al menos la mitad de las existentes) y porque parte del parque da a una carretera peligrosa donde ya han muerto varios perros tras escaparse del parque.

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Doble puerta instalada en la conexión entre los dos recintos y puerta única que conecta la calle con el parque de los pequeños.

Esperemos que esté sin acabar, porque de no ser así… parece que ha faltado algo de brillantez al implantar las dos puertas… porque han instalado doble puerta en las puertas que conectan el parque de los grandes con el de los pequeños (que a todas luces son puertas innecesarias y como mucho, sólo debería haber una) pero han dejado de lado la puerta que da a la calle y que precisamente conecta con la peligrosa carretera nombrada anteriormente. No sé en qué cabeza cabe poner la seguridad de la doble puerta en la conexión entre los dos parques y dejarse por poner la que da a la carretera que es la que realmente entraña peligro y que además es una puerta demasiado grande, más teniendo en cuenta que ese recinto está destinado a perros de pequeño tamaño.

No en todas las puertas se ha dispuesto esta doble seguridad, por lo que proponemos que se elimine ese acceso, ya que, como siempre hemos dicho, ese parque tiene demasiadas puertas.

En el extremo interior del parque, que está pegado al campo de fútbol hay una puerta que debería ser la primera en quitar. Los usuarios la usan, aunque quizá es la que menos, y se (mal) usa sobretodo para acceder al campo de fútbol por parte de personas que no llevan perro, es decir, que no van a usar el parque canino para el fin con el que está creado (y eso viene en las normas), y muchas veces se han dejado la puerta abierta con el peligro que eso supone de que pueda escaparse un perro. Y para eso están los parques caninos ¿no? Para que puedas llevar a tu perrito a que juegue y tu estar tranquilo de que no tiene escapatoria.

 

También en ese lado nos encontramos con que la valla que está pegada a la pared está completamente rota y abierta. Más riesgo de escape, y es lo suficientemente grande como para que se salga un perro grande sin nada de esfuerzo. Debería ser lo primero en arreglar.

Al igual que los múltiples agujeros, algunos por que los perros hayan excavado y otros por una falta de mantenimiento o por estar ahí los postes de riego del parque y que suponen un peligro no solo para las patas de los perros, si no también para los humanos, que al menos nosotras ya sabemos de un caso en que un usuario se lesionó al pisar uno de ellos de forma accidental.

La seguridad es lo primero a reforzar en un parque canino, tanto para perros como para sus dueños y éste parque, en ese sentido, no puede recibir buena nota.

Notas que le damos al parque canino:

Espacio: 9.
Seguridad: 3
Limpieza: 6.
Servicios (fuente, papeleras…): 9.
Obstáculos (piedras, agujeros, árboles..): 7.

Nota general: 6,8

La ayuda mal entendida

Fue la noticia más destacada de la semana pasada. Muchos políticos la celebraron por todo lo alto, especialmente los de Ciudadanos que fueron los que hicieron la propuesta. 

La adopción en el Centro Zoosanitario de la ciudad será gratuita.

Consuela saber que, a pesar de la gratuidad, los perros saldrán vacunados, identificados, esterilizados y con su prueba de ADN hecha. Lo que ya no consuela es que ese gasto lo asumirá el Ayuntamiento, es decir, en realidad nosotros, los ciudadanos, con nuestros impuestos.

Con ésta medida, dicen, se fomentará la adopción y se perseguirá al fin el tan ansiado sacrificio 0.

Hubiera estado muy bien que, igual que otros grupos políticos en años anteriores, a Ciudadanos se le hubiera ocurrido la idea de contactar previamente con asociaciones que llevan muchos años dedicados al rescate y adopción de animales y con las asociaciones que más conocemos lo que significa adoptar y vivir con un perro, las asociaciones animalistas de la ciudad, entre las que nos encontramos.

Pero la realidad es que no ha sido así y ahora se saca adelante una ley con la que todas las asociaciones estamos en contra.

Y lo estamos no por hechos infundados, si no porque por desgracia, llevamos muchos años conociendo adoptantes y conociendo personas que abandonan. Podríamos contar mil y una historias de devoluciones, de esfuerzo emocional y sí, de mucho mucho esfuerzo económico para sacar adelante a un animal, y del esfuerzo de conseguirle una familia apropiada y responsable.

Y éste es, quizá, el mayor problema de ésta propuesta. Que se deja de lado la responsabilidad para facilitar la salida indiscriminada de los animales de la perrera. Esto segundo está muy bien, hay que fomentar la adopción, hay que vaciar esa perrera, hay que impedir que la mitad de los perros que entran en ese centro acaben sacrificados, pero lo que hay que impedir es que se vuelva a llenar y, según nuestra experiencia, la gratuidad puede producir exactamente lo contrario.

La adopción debe ser siempre meditada y pausada, no debe ser nunca impulsiva. Y cuando tienes que pagar por ella (o más bien, por los servicios prestados, como el microchip, las vacunas o la esterilización), cuando tienes que pasar entrevistas, te lo planteas con más calma. Porque te planteas el desembolso que vas a tener que hacer, en si tu casa será adecuada para ese animal en concreto, en si serás capaz de cubrir todas sus necesidades, entre ellas la de la salud, que supone un gasto importante.

¿Y qué pasará cuando, al saber de ésta gratuidad, muchas familias se lancen impulsivamente a sacar a un perrito para el cumpleaños de su hijo? Ya que es gratis…
¿Qué pasará cuando una persona que ya tiene demasiados animales, saque otro porque… pobrecito y no lo pueda mantener? No sería la primera vez que se le requisan animales a una persona con síndrome de Noe. 
¿Qué pasará con esos cazadores que llevan a su perro a la perrera? ¿Sacarán otro cambiándolo por el suyo como si fuera un cromo?

Todo no vale para poder vaciar esa perrera. Y por desgracia tenemos muchas historias que corroboran que no se valora lo mismo una adopción que un regalo. Y eso es lo que nuestra ciudad va a hacer con esos animales, regalarlos.

¿Y la protectora? Ahora tendrá que enfrentarse con la mala costumbre de algunos que le espetarán que “ahí arriba en la perrera no me cobran”. ¿No tienen derecho esos 900 animales a tener una adopción?
Porque no, la protectora no te vende a tu perrito, no te cobra por gusto. Cada perro cuesta un dinero importante, y es dinero que nunca vuelve. Cuando un perrito llega atropellado y se le opera una pata rota, ese dinero nunca lo percibe de vuelta, porque lo que ellos te cobran no es más que un servicio veterinario, una garantía de que ese perro está sano y con todo en regla. Su identificación, sus vacunas, su esterilización, bien alimentado y con su salud correctamente, ya que no es una ni dos las revisiones que se les hacen a los perros que allí mantienen.
Es una manera horrenda de enmendarle la plana a la protectora que con su esfuerzo mantiene a esos animales abandonados durante todas sus vidas o hasta que encuentran un hogar.

Y bien, habrá familias que adopten de forma responsable aprovechando la gratuidad, pero… ¿y los años que siguen? Porque las vacunas son anuales, las desparasitaciones trimestrales y… ¿si se pone enfermo? Necesitará un veterinario. Y si se pone enfermo en mitad de la noche, necesitará ir a urgencias con el dispendio que eso conlleva.
Una manera más de menospreciar la labor y vocación de veterinarios. Porque no, señores, vacunar no es solo dar un pinchacito, es revisar al animal para comprobar que está en óptimo estado de recibir esa vacuna. Es algo mucho más complicado, ¿o acaso creen los señores de Ciudadanos que un veterinario estudia durante años solo para poner vacunas y pinchacitos? Quizá podrían, como hemos dicho, informarse un poco.
Esto es lo que fomentará la gratuidad, la adopción impulsiva que no valorará que un perro cuesta dinero, no solo el de una adopción, si no para toda su vida.

No, desgraciadamente, lo gratuito no se valora igual y cuando hablamos de vidas puede ser muy muy peligroso.
Ojalá nos equivoquemos, pero la experiencia nos dice que no, que esa perrera no se vaciará, si no que muchos de esos perros adoptados impulsivamente darán de nuevo con sus huesos en la perrera. Y que se seguirá llenando.

Ésta NO es la manera de conseguir sacrificio 0.

La esterilización. Una cuestión moral.

 

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Mami (una podenca rescatada de la perrera en estado de gestación) con sus cachorros.

Mucho se ha hablado, discutido y debatido sobre la castración en nuestros animales de compañía y se sigue haciendo si echamos una mirada a comentarios, escritos y publicaciones diversas en blogs personales o en las redes sociales.

Cuando se habla de castración suele aludirse a múltiples beneficios para la salud de nuestros perros y gatos e incluso a mejoras en su comportamiento.

De ésto, podréis encontrar información diversa aunque es necesario consultar con un veterinario o un etólogo que podrá daros más detalles.

 

Pero la razón más importante, la que verdaderamente justifica la importancia de la esterilización en nuestros animales de compañía es el control de natalidad para prevenir el abandono.

Leído así parece que no tiene mucho que ver, pero la realidad es muy distinta.

En España se abandona un perro o un gato cada 5 minutos. Por ejemplo en 2015, según los últimos estudios de la Fundación Affinity se abandonaron 137000 animales. Sólo en 2015.

Animales que dieron con sus huesos en la calle, bajo las ruedas de los coches, en las perreras con un reloj indicando cuántos días le quedaban de vida, o los más afortunados en las saturadísimas protectoras y refugios.

Y mientras esto ocurre, en el mismo país, cientos y cientos de cachorros nacen. Unos en la calle, hijos de madres y padres abandonados que seguirán criando mientras permanezcan allí. Otros, fruto de la irresponsabilidad de dueños. Irresponsables quienes les hacen criar conscientemente y que desconocen, o simplemente, no les importa la situación de sobrepoblación que tenemos. Y otros, irresponsables por creer que pueden controlar la natalidad de su perro hasta que un día se escapa y queda embarazada o embaraza a una perra. Con los gatos, la situación no es mucho mejor, puesto que la mayoría de ellos acaban en la calle gracias a la falsa idea de que “se adaptan” a ella y sobreviven, desconociendo que la mayoría de ellos muere atropellado, infectado con cualquier infección y de otras maneras igual o aún más horribles.

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Rubi, una podenca rescatada junto a sus 11 cachorros.

Según el estudio de la Fundación Affinity, en 2015 el 15% de los animales abandonados fueron fruto de camadas indeseadas.

Eso, sin dejar de olvidar, que cada cachorro nacido de la cría particular está impidiendo que un perro de una perrera o protectora pueda encontrar un hogar.

Sólo en la Protectora de Málaga se recogieron durante 2016 casi 2000 animales abandonados. Y es en la misma protectora donde dan fe de la masificación a la que se enfrentan cada día, con más del doble de perros de los que pueden hospedar. Situación que ha desencadenado en más de una desgracia, como algún perro fallecido atacado. La falta de espacio sólo produce estrés y problemas.

Pero la gente sigue criando y llevándoles animales abandonados.

La situación en el Centro Zoosanitario no es mucho más alentadora. Sólo el año pasado 1473 perros ingresaron en la perrera (1047 entregados por sus propietario, y 426 recogidos de la vía pública). De esos animales, casi la mitad fueron sacrificados cuando se les acabó el tiempo. Y eso que los sacrificios, según los últimos datos, han disminuido un 50% gracias, sobretodo, al trabajo que Perros de Málaga y sus voluntarios están realizando día a día.

La primera medida para controlar toda esta terrible situación no es otra que esterilizar a nuestros animales principalmente para evitar accidentes. Todos creemos ser responsables y creemos poder evitar que nuestra perrita no quede embarazada o nuestro perrito no deje embarazada a otra perrita, hasta que se nos escapa y luego, todo son lamentos.

Aparte de otros beneficios mencionados y la tranquilidad que nos aporta no tener que evitar lugares con perros porque nuestra perrita está con el celo, no tener a nuestro perro estresado y con ansiedad cuando huele una hembra en celo (y en los casos más exagerados, sin necesidad de celo), el mayor beneficio es el social, el que le estaremos ofreciendo a nuestro país, y a los miles de perros que esperan en protectoras y perreras.

Quizá esterilizar a tu animal, está salvando la vida de otro en una perrera.

Esterilizar es, en resumen, la única opción moral y una de las formas más activas de luchar contra el abandono y la sobrepoblación de animales que sufrimos en nuestro país.

Fuentes y artículos de interés:

Beneficios de esterilizar (por FAADA)

Para qué sirve la castración en perros y gatos (Etolia)

Video Estudio de Abandono y Adopción 2016 (Fundación Affinity)

Las eutanasias de perros en el Centro Zoosanitario disminuyen un 50% (Diario Sur)

La protectora de Málaga recogió 2000 animales en 2016 (La Opinión de Málaga)

 

 

Nosotros cumplimos… ¿y la Administración Pública? Sobre el Microchip…

¿Cumple tanto como cumplimos nosotros? Al menos algunas veces, las historias nos hacen dudar un poco de si es recíproco lo que recibimos a cambio de lo que estamos obligados a ofrecer como ciudadanos cívicos que decidimos vivir con un amigo animal en nuestra familia.

En éste caso, hablamos del Microchip, ese pequeño aparatito que es insertado en el cuello de nuestros perros, gatos y hurones a los 3 meses de edad y en el cual figuran nuestros datos personales.

El microchip es obligatorio y es el método utilizado en toda España para que cada comunidad autónoma pueda saber el dueño de ese animal, y si cumple con sus obligaciones establecidas en cuánto a vacunas, enfermedades, etc.

Sus utilidades son diversas, pero por poner varios ejemplos, si nuestro animal causa un accidente y, al leerle el microchip, salen tus datos, te pueden denunciar…
O para el ejemplo que más nos interesa, si nuestro amigo se pierde y alguien lo encuentra, con sólo llevarlo a un veterinario y pasarle el lector, su vuelta a casa estará más cerca que nunca.
Sería una manera fantástica de identificar al que abandona (aunque esos, por desgracia para sus animales, no suelen ponerles el microchip…).

Pero… ¡ay! ¡Qué útil sería si realmente se utilizara como se debe! Y no es así, y no es sólo por parte de los propietarios. También la Administración podría entonar el mea culpa de su mala utilización por pura desidia.

Hace aproximadamente un mes apareció un perrito recién atropellado al que asistió la policía. A pesar de que deberían llevar un lector de microchip (y tendrían obligatoriamente que llevarlo), no tenían, así que tras fallecer el animal a causa del atropello a los pocos instantes, procedieron a llamar a Limasa para que recogiese el cadáver. Así, sin más, sin saber si ese perro tenía familia.

Y efectivamente la tenía, y andaban como locos buscando a su perro perdido, esperando y soñando con su vuelta a casa.

Gracias a las redes sociales, ésta familia pudo saber que ya no debían buscar, y pudo descansar de la angustia que supone para cualquiera que un miembro de su familia esté perdido. Quizá esos policías no entienden que hay algo peor que despedirse para siempre de un miembro de su familia, y es no saber dónde está, si está vivo o muerto, si está bien o está mal.

Si hubiera sido por la policía que atendió al perrito, ésta familia seguiría angustiada buscando a su compañero.

No es el primer caso en el que, a pesar de que los dueños cumplen todas las leyes que nos son de obligado cumplimiento, éstas no repercuten en nosotros de la misma manera.

Hace bastante más tiempo del caso anterior, llegó un perrito a una perrera de un pueblo de la costa del sol muy cercano a Málaga. El perrito fue sacrificado sin esperar un tiempo oportuno por si alguien lo reclamaba, y por supuesto a nadie se le ocurrió pasarle un lector de microchip. El resultado; una familia desesperada buscando a su perrito perdido ve una foto en Facebook para enterarse de que, a pesar de llevar el obligatorio microchip, su perrito acabó muerto cuando podría haber vuelto a casa sano y salvo.

¿Qué está pasando? ¿Cómo la desidia puede llegar a éstos extremos? ¿Es que no hay una pizca de sensibilidad en nuestras instituciones? ¿Es que el microchip sólo sirve para denunciarnos? Señores políticos, todos ustedes, señores del Ayuntamiento, de la Diputación, de la Junta de Andalucía… ¿pueden respondernos para qué sirve el microchip mientras nuestros compañeros mueren injustamente por que las perreras o los policías no tienen lector o no les da la gana hacer el gran esfuerzo de utilizarlo? Exigimos que esto cambie, que no más familias pierdan a sus compañeros por la desidia de otros. Exigimos saber qué ocurre con nuestros animales perdidos, si están vivos, o no, si aún tenemos la esperanza de encontrarlos o por el contrario debemos pasar página.

Nosotros cumplimos con nuestra obligación, cumplan ustedes con la suya. Sea como sea, respondan y cumplan con su obligación.

Elegir a nuestro perro

Nuestro principal sentido es el de la vista, y en muchas ocasiones así lo dejamos patente cuando escogemos un perro al que vamos a introducir en nuestra vida y nuestra familia.

Nos guiamos por lo bonito que es, por la mirada que observamos tan tierna, por la raza que estéticamente nos parece tan bonita, incluso por el tamaño que percibimos.
Pero siempre lo basamos en nuestro sentido de la vista. Es lo primero que vemos.

Si dejásemos que otro de nuestros órganos, el cerebro, entrase en acción en éstas ocasiones, quizá se evitarían muchos (o la mayoría) de los problemas que luego nos encontramos cuando adoptamos o adquirimos un perro.

También entra en juego, especialmente cuando hablamos de adopciones, nuestros sentimientos, la empatía que sentimos hacia los que sufren, nuestra compasión por los animales necesitados. Y no es malo que la dejemos salir a la luz, porque eso implica un nivel de conciencia tan importante que se convierte en un grano de arena que sigue construyendo la montaña que quizá algún día acabe con el abandono y el maltrato animal.

¿En qué debemos basar nuestra elección? Obviamente, no sólo en lo guapo que nos parezca, ni tampoco en lo que nos haga sentir. A veces, la mayoría, deberíamos pensar también en lo que podemos abarcar.

Deberíamos pensar en qué animal se adapta a nuestra vida, a nuestro modo de entenderla, a nuestra energía, nuestras costumbres o nuestra ocupación.

No tiene sentido, por ejemplo, incluir en la familia a un perro activo cuando te has casado con el sofá de tu casa. Quizá crees que eso te obligará a salir más y a volverte más activo. Olvídalo. Lo harás al principio, pero luego volverás a la rutina de tu sofá y tu animal activo quizá se convierta en un perro que, a falta de ejercicio, termine destruyendo ese sofá que tanto amas.

Quizá tu nivel de implicación hace que realmente cambies tus hábitos, pero seamos honestos, rara vez ocurre.

Lo mismo puede ocurrir a la inversa. Si te gusta correr y hacer ejercicio intenso y prolongado… quizá no deberías incluir en tu familia a un animal que físicamente no pueda aguantar tanto ejercicio. Tendrás un perro que acabará con su salud dañada y eso, en resumen, puede terminar realmente mal.

Podríamos eternizarnos hablando de la conveniencia o no de cada animal con el que queramos compartir nuestro día a día… pero lo realmente importante, con todo ésto, es que tenemos que pensar en lugar de solo mirar o sentir. Y pensar mucho.

Si adoptas un cachorro, deberás preocuparte de enseñarle desde cero y con muchísima paciencia, deberás saber que muerden cosas, rompen, se hacen pis y caca por doquier, deberás aprender cómo es su desarrollo para entender por qué hace una cosa u otra.

Si adoptas a un adulto, deberás preocuparte de que su adaptación sea adecuada y sí, también lleva tiempo, a veces mucho.

Si adoptas a un animal miedoso deberás saber cómo tratarlo o aprenderlo, si adoptas a un perrete enfermo deberás conocer su enfermedad… y así hasta el infinito.

PENSAR, PENSAR Y PENSAR, es lo más importante cuando quieres compartir tu vida con un animal sin equivocarte y sin hacerle pagar al pobre animal que sólo te hayas guiado por la vista. Por desgracia, ya hemos visto todos demasiados cachorros devueltos porque rompen, demasiados perros activos devueltos porque se vuelven incontrolables por no salir, demasiados perros devueltos porque no entienden su enfermedad ni la quieren tratar… en definitiva, demasiados perros devueltos por no pensar.